La cuestión de la vivienda obrera

El espacio de vida, próximo o al lado del puesto de trabajo, tiene relación con la historia del urbanismo y del desarrollo y la distribución de los espacios. Habiéndose tratado estos temas en los coloquios de Terrassa y Parla, este congreso se centrará, preferentemente, en el tema de los poblados obreros caracterizados por su mono-actividad, tanto los recientes como los de antigua formación.

 

La periodización, diversidad y diferentes modalidades de poblados obreros

La periodización de esta temática se inicia de forma precursora en el siglo XVIII y se prolonga a lo largo de todo el siglo XIX. Es entonces cuando aparecen algunos modelos “extraños”, con propietarios filantrópicos, que no solucionan el problema de la vivienda de forma global. A finales del siglo XIX aparecen los primeros bancos inmobiliarios, el concepto de ciudad-jardín y sus primeras realizaciones, etc. Después de la Primera Guerra Mundial, se decide abordar directamente la problemática social de la vivienda: difusión de las ciudades y barriadas obreras en los lugares afectados por la guerra, poblados ferroviarios, ciudades jardín. El papel del Estado ―en las democracias, pero también en la Rusia soviética― y de las grandes compañías privadas es fundamental en los países industrializados para llegar, ya muy avanzado el siglo XX, en el punto que los pueblos obreros y las ciudades fábrica continúan existiendo, pero cuestionados por el hecho que, con los medios de transporte actuales, pueden estar separados del puesto de trabajo.

 

Morfología y organización de los espacios

Los estudios sobre esta temática muestran diferentes modelos, constantes y variantes, que habrá que catalogar. Esta cuestión es primordial en el momento de decidir rehabilitaciones y restauraciones. Habrá que profundizar, también, en el hecho que es en el siglo XVIII cuando aparecen y se crean diferentes modelos de organización de los espacios y de las viviendas y, en el siglo XIX y sobre todo en el siglo XX, cuando se contempla una importante exportación de modelos europeos a los espacios colonizados o bajo influencia de países industrializados.

 

La organización de los espacios cotidianos como reflejo de las condiciones de trabajo

Los horarios, la disciplina, el ritmo de trabajo, los sueldos, etc. marcan y determinan no solo los espacios de vivienda de los trabajadores, sino también los diferentes espacios destinados a las actividades fuera de los horarios de trabajo. Se debe estudiar también la acogida del trabajo de las chicas y el papel de los pensionados, edificados cerca de la fábrica y dirigidos por religiosas y clérigos pagados por los mismos empresarios.

Al finalizar este congreso, se podrá poner de relieve la evolución de las formas de la vivienda obrera, su difusión con la expansión y la conquista colonial del planeta a lo largo del siglo XIX, su disolución dentro del tejido global de la vivienda y, en el siglo XX, la aparición de situaciones extremas y excepcionales (plataformas petroleras, poblados obreros del petróleo y el gas en Siberia, etc.), llegando, con la consolidación de una sociedad plenamente terciaria, a que la vivienda obrera pierda completamente su fisionomía distintiva.

 

Mediación y propuestas patrimoniales

El estudio del patrimonio industrial no solo permite abordar los problemas históricos con una nueva visión, sino que también debe conducir a la puesta en valor del objeto estudiado, establecer y analizar criterios para la inscripción y protección patrimonial, ya sea como Patrimonio Mundial, dentro de una dimensión nacional o, incluso ―y no por elloo menos importante o interesante―, a nivel local, con la apertura al público, posibilidades de nuevos usos y reutilizaciones, oferta turística diversificada, etc.

La dimensión patrimonial de la vivienda obrera implica todo el conjunto del planeta. Se trata de construcciones a menudo monumentales, a veces faraónicas, donde la banalidad de las construcciones no debe hacernos olvidar su importancia social. Junto a los casos europeos, más estudiados, todavía nos queda enriquecer la tipología, inventariar las especificidades y los puntos en común, otros ejemplos universales. Los pueblos obreros y las ciudades fábrica son, del mismo modo que otras obras humanas ya valoradas, ejemplos destacados de lo que puede llegar a producir la capacidad creadora de la humanidad.