Historia

El mNACTEC se creó en el año 1990 como resultado de una reivindicación histórica

La voluntad de creación de un museo de ciencia y técnica de Catalunya arranca a finales del siglo XIX. En 1937, la Generalitat republicana, dando respuesta a esta vieja aspiración catalana, publicó una orden para crear el Museo.

La Guerra Civil y la dictadura posterior del general Franco interrumpieron el proyecto, que permaneció olvidado hasta los años setenta del siglo XX. En esa época, la Associació d’Enginyers Industrials de Catalunya recuperó la iniciativa de fundar un museo de ciencia y técnica y, en 1979, constituyeron la Associació del Museu de la Ciència i de la Tècnica i d’Arqueologia Industrial de Catalunya con la voluntad de reunir esfuerzos para la creación del Museo y preservar los bienes del patrimonio industrial. En 1996 se inauguró la primera exposición permanente y se terminaron las obras de restauración de la nave principal del edificio.

En 1981, el Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya asumió el proyecto y en 1983 compró la fábrica Aymerich, Amat i Jover, antiguo vapor textil lanero de Terrassa, con el fin de convertirlo en la sede del museo, y en 1984 abrió la fábrica al público. La Ley de Museos de 2 de noviembre de 1990, lo declaró Museo Nacional y lo constituyó como entidad autónoma.

En 2014 se celebraron diferentes actos conmemorativos de su 30º aniversario.

UN EDIFICIO SINGULAR
El edificio del Museu de la Ciència i de la Tècnica de Catalunya, el Vapor Aymerich, Amat i Jover, representa la mejor obra arquitectónica industrial modernista del país. Diseñada por el arquitecto Lluís Muncunill y Parellada (Sant Vicenç de Fals, 1868 - Terrassa, 1931), la fábrica se comenzó a construir en la Rambla d’Ègara en 1907 y fue inaugurada al cabo de un poco más de un año. El Vapor (denominación que proviene de la utilización de la máquina de vapor como fuerza motriz) acogía todo el proceso industrial de transformación de la lana, desde su entrada en mechones hasta su salida en tejidos acabados.

El Museu de la Ciència i de la Tècnica de Catalunya tiene 22.200 m2 de superficie total, de los que 11.000 m2 corresponden a la antigua nave de producción, de planta rectangular, del Vapor Aymerich, Amat i Jover. En esta gran sala donde hoy se encuentran las exposiciones permanentes Enérgeia, La fábrica textil, Homo Faber y El transporte, está cubierta por un peculiar techo en forma de dientes de sierra. Las habituales formas rectas de este tipo de techo, sin embargo, fueron reinterpretadas por el arquitecto Muncunill con 161 bóvedas, del tipo catalana de ladrillo plano, campaniformes, que se sostienen gracias a 300 columnas de hierro fundido, que servían también como bajantes de agua y como soporte de los embarrados, los ingenios que transmitían la fuerza de la máquina de vapor en todas las máquinas de la fábrica.